No se que pasa conmigo, siempre cumplir años me ha afectado, ya sea por que en otro momento de mi vida me preocupaba por el vestido que luciría el día de mi fiesta, de si me llamaría el chico que me gustaba, de si recibiría regalos, del sabor de mi torta de cumpleaños, de safarme rápido de compromisos familiares, de hacer el ruido suficiente para que el pueblo entero supiera que estaba de cumpleaños. Luego empecé a preocuparme por que ya no tenía nunca más veinte años, porque nunca podía pesar los mismos kilos que cuando tenía quince, porque cada vez que cumplía años mi príncipe azul no estaba conmigo, por que me estaba quedando mas calva, porque tenía mas pecas.

Hoy en día ya nada de eso me importa, y a pesar de todo mi cumpleaños es hoy mas importante que nunca. Es momento para reflexionar realmente, como un punto para detenerme mirar atrás y mirar adelante, siempre adelante! De agradecer a la vida por darme la oportunidad de levantarme con un año mas para disfrutar y seguir tratando de conseguir mis sueños y de luchar por mis proyectos. Cada vez estoy mas cerca de los 30, y cada vez más paso del “que dirán”, de esas “pajas mentales” de la sociedad, que dicen que ya va siendo hora que me case que deje de estar esperando mi príncipe azul, que si voy a tener hijos, que ponga los pies en la tierra, que haga una inversión, que me compre una casa, que comience a pagarme una pensión para cuando llegue la hora de jubilarme, que ponga el huevo de una vez por todas y deje de andar de un lado para otro, que deje de vestir tan hippie, que me ponga seria.

Hay que celebrar la vida y eso es todo, recargarse de buena energía y seguir cumpliendo años y cumpliendo sueños, darse un regalo propio, estar siempre rodeados de buena compañía, soplar una vela o las que sean necesarias y con cada una pedir un deseo, quien quita que se haga realidad!